Educación Financiera

Siempre nos han hecho creer que la planificación financiera tiene poco que ver con nuestras emociones, que es pura lógica, números, disciplina y principios a seguir. Es por eso que muchos fallan en la organización de sus finanzas personales.

El que gana mucho cree que no necesita ahorrar, por otro lado una persona que gana poco cree que le es imposible ahorrar, la paradoja es que los dos tienen el ahorro en la cabeza. Pero no se han dado cuenta de lo importante y de los beneficios que podrían tener si empezaran a ahorrar desde hoy.

En finanzas personales ganar mucho o ganar poco es irrelevante, la realidad es que lo importante es ser organizado, establecer cierta disciplina, analizar la relación que tienes con el dinero, qué sientes, a qué le tienes miedo y cómo reaccionas financieramente a ciertas situaciones.

Voy a empezar hablando de la importancia de conocer como nos llevamos con el dinero o cómo nos relacionamos emocionalmente con el dinero. Creo que es el primer paso para entender en dónde estamos parados y a partir de ahí poder utilizar las herramientas que hay en el mercado, en los bancos, en las instituciones y demás para poder tener unas finanzas sanas y ser consumidores inteligentes, pero sobre todo para llevar una vida tranquila y feliz sin preocupaciones de dinero. Cuando descubrimos los motivos que hay detrás de nuestras decisiones financieras, es más fácil crear y ejecutar un plan financiero que esté diseñado a cumplir nuestras aspiraciones.

Yo estudié psicología social y después de la carrera busque un trabajo que me diera un sueldo fijo, por suerte o por destino empecé a trabajar, con un contrato en prácticas, en una empresa que se dedica a la investigación, lo único que me quedo claro las primeras semanas, es que con el sueldo que me estaban dando y mis dos compañeras de oficina que querían comer todo los días en el bar de la esquina, que se comía muy bien, no me iba a alcanzar. Lo que hice fue convencerlas de que cada una cocinara en casa una vez a la semana y llevara la comida para las otras dos, y los otros dos días íbamos a comer en el bar, entonces de esta forma nos ahorrábamos 3 días a la semana la comida y dos veces nos damos el lujo de comer lo que se nos antojará. Esto suena muy simple y a lo mejor vais a pensar que sencilla y simple su vida, cuestionándome solamente cuanto iba a gastar en la comida pero es que, las finanzas personales es algo de simpleza y de sencillez, de hablar y de organizarse.

Ahora os voy a presentar tres formas generales de cómo nos relacionamos emocionalmente con el dinero, son las que más hemos visto trabajando en el sector financiero:

La primera es «Dios proveerá«: de una manera u otra el dinero va a llegar. Una persona que tiene esta relación emocional con el dinero, no se preocupa por el dinero porque cree que de alguna forma va a llegar y de hecho le preocupa cuando alguien más se preocupa por el dinero, porque no lo entiende, es una persona que cuando tiene dinero lo comparte, cuando no tiene dinero no tiene ningún problema en pedir prestado a algún familiar o algún amigo para poder terminar de pagar las cosas que necesitan pagar.

Una persona que se relaciona de esta forma con el dinero jamás habla de dinero en casa porque eso no está bien visto, es totalmente desapegado a estos temas y sus conocidos normalmente van a pensar que siempre tiene dinero porque, si es cierto, de alguna forma u otra siempre tiene dinero.

Toda relación emocional tiene puntos positivos y negativos y una persona que se relaciona así con el dinero está bien porque no le causa estrés, por otro lado como cree que el dinero no soluciona las cosas entonces tampoco gasta en muchos lujos, es una persona que jamás va a dejar de hacer algo hoy pensando en un beneficio para mañana.

Además es una persona que no sabe cuánto gasta, no sabe cuánto ingresa y por supuesto no ahorra. No tiene previsiones para una emergencia y el día que le pase algo no va a saber cómo enfrentase al poder pagar un accidente, un choque, una nevera estropeada, cualquier urgencia…

Una segunda relación emocional con dinero es esa de «tengo que mostrar que tengo aunque no tenga«, es una persona que cree que dinero llama dinero, cree que mostrando que tiene va a llegar a más, es un caso típico por ejemplo de alguien que tiene una casa acomodada, bien para su realidad financiera, pero va en un cochazo que debe y que va a deber el resto de su vida, es una persona que vive con muchos lujos, que le da mucha importancia al dinero porque realmente cree que este estilo de vida que está demostrando, que está transmitiendo a los demás, lo va a llevar a tener el estilo de vida que cree que quiere tener. Esta persona habla de dinero en casa pero cada vez que habla de dinero está diciendo cuánto ha gastado en el último lujo que adquirió, jamás va a hablar de las deudas que tiene y es probable que si alguno de ustedes tenga esta relación con el dinero crean que los servicios que ofrece Coachbank son una pérdida de tiempo.

En los términos positivos esta persona sabe perfectamente cuánto gana, cuánto gasta y vive como le gusta y además si se esfuerza es posible que sí consiga ese negocio, ese trabajo o esa relación que le va a permitir tener el dinero que tiene en la cabeza o que cree que quiere tener. Además es una persona experta en estirar el dinero, es decir, hacer que lo que sí tiene le rinda de maravillas. Por otro lado es una persona que está endeudada, no le da importancia a las deudas y está creando una bola de nieve de deudas que probablemente en algún momento no va a poder controlar. Cree que el ahorro es solo para personas que no tienen esa capacidad o visión que él sí tiene de que dinero llama dinero y obviamente no está preparado para enfrentar ninguna eventualidad sin abusar de una tarjeta de crédito.

La tercera relación emocional que se puede tener es la de «estirarse menos que el portero de un futbolín» o de cada 2 euros que ingreso sólo digo que tengo uno. Esta es una persona que siempre guarda algo de lo que le llega y nadie sabe que tiene este dinero guardado. Es muy consciente del valor de dinero, a veces es tan consciente que sus amigos o familiares le llaman tacaño.

Es una persona que habla mucho de dinero, todo el tiempo, pero habla solamente de sus deudas, aunque probablemente tenga todas sus deudas controladas, pero la idea es que si habla de lo difícil que es administrar el dinero nadie se va a dar cuenta que tiene dinero debajo del colchón. Es una persona que tiene la idea de esta partida secreta tan metida en la cabeza que es probable que si tiene pareja no le diga ni siquiera a esta persona que tiene una cuenta de banco a la que podría recurrir para cambiar el coche con el que lleva 14 años, o para estudiar una especialización o un Máster, por ejemplo.

El punto positivo de esto es que obviamente tiene un ahorro importante. Es una persona que si llega una emergencia va a poder cubrirla con este dinero guardado y sabe perfectamente cuánto gasta, cuánto ingresa, probablemente no tiene deudas y además no se le escapa jamás un céntimo, ni el propio ni el ajeno. Son los que, en la parte negativa, no se animan a buscar formas de maximizar su dinero, no tiene esta idea de arriesgar un poco para maximizar recursos que es importante en términos de finanzas personales. Y a veces es una persona que no disfruta de la vida porque está pensando tanto en esta cuenta secreta que no es capaz de vivir un poco.

Estas son las relaciones emocionales que hemos encontrado en nuestro trabajo, obviamente no hay uno que sea el más correcto y son muy generales. A lo mejor os habéis identificado con algunas características de uno y otras de otro. Lo que quiero un poco es que tengamos claro que la relación emocional que establecemos con el dinero nos va a permitir ser autocríticos y saber que nos falta, de qué pie cojeamos y cómo podemos empezar a tomar las riendas para tener unas finanzas personales mejores.

Lo que os voy a comentar ahora es la relación emocional que tengo yo con el dinero y como he ido saneando mis finanzas poco a poco.

Hay cuatro pilares en las finanzas personales, el ahorro, la inversión, la previsión y el crédito. Yo me acerco más a una forma de relación del tipo de estirarse menos que el portero de un futbolín. Cuando me iba de viaje normalmente regresaba sobrándome dinero. Mi hermano todavía dice que de pequeña cuando me pedía patatas fritas yo apachurraba la bolsa para que no agarrará más de la cuenta, yo digo que no es cierto, pero bueno…

Lo que he ido haciendo es adaptar estas circunstancias y esta realidad de mi relación con el dinero a unas condiciones para más o menos tener una relación sana, o lo más sana posible. A mí como lo que más angustia me causa es no tener dinero, no tener control sobre el dinero, entonces en la parte de ahorro lo que hice fue que dije: cuánto necesito yo para vivir al mes? tanto, voy a ir guardando hasta tener unos meses en un fondo de emergencia para que cualquier cosa que me pase yo pueda sobrevivir unos meses sin trabajo. Pero como también mi problema es que me causa mucho estrés no tener dinero tengo que aprender a dejar ir y lo que hice fue que del ahorro que tenía invertí algo en la bolsa.

Y empezó la crisis, entonces empecé a ver literalmente como lo que había invertido iba para abajo, para abajo, para abajo… y entonces me encontré con una cita de Warren Buffett que decía: siempre invierto en la bolsa como si fuera el último día de operaciones y no volviera a abrir en 5 años. Y será por algo, entonces voy a hacer lo mismo. Estoy a punto de cumplir los 5 años y les puedo decir que ha sido una buena inversión y que valió la pena aguantar.

En la parte de previsión como me angustian los imprevistos, estoy asegurada por todos lados, tengo seguro de vida, tengo seguro médico, tengo seguro de coche, estoy segura de que tengo todos los seguros que me pueden hacer falta.

Hace 14 años tuve mi primer bebé, con todos los gastos que ello conlleva. Soy autónoma, nada mas pasé la cuarentena, volví al trabajo. Imaginaros, un bebe que no te deja dormir en toda la noche y yo conduciendo un coche comprado hace poco. Pues sí, tuve un accidente que gracias a Dios, a mi no me pasó nada, pero mi coche…. Menos mal que insistí a mi marido para que lo pusiéramos a todo riesgo, porque en ese momento, con la llegada del bebe ya nos habíamos gastado todo lo que se supone que se guarda para imprevistos. Mi único agradecimiento es que ese día pude volver a casa a cuidar de mi niño sin preocuparme de cómo íbamos a enfrentar la compra de un coche.

Finalmente el crédito. Yo soy de las personas que cuando llega la tarjeta de crédito pago todo lo que debo. Una de los asuntos pendientes que tengo en mi vida es aprender a hablar inglés. Así que cuando empecé a trabajar, en prácticas, compre a crédito uno de esos cursos carísimos que dicen que aprenderás ingles rápidamente. Pero entonces mis prioridades cambiaron, quería casarme… y el que se casa, casa quiere, otro crédito… Con mi sueldo y las cantidad de gastos en los que estaba incurriendo, mi control sobre mi dinero se vio afectado, y a final de mes no me llegaba el dinero para pagar todo lo que tenía que pagar. Me generó tanto estrés que afectó a mi relación de pareja y casi no me caso. El bache pasó, empecé a pagar de nuevo todo como siempre, pero me di cuenta que era un estrés que podía controlar. Lo que no he conseguido dominar es el inglés.

Si hay que elegir entre comer y pagar parece evidente que lo importante es comer, porque no pagar es malo, pero dejar de comer es peor, porque terminarás muriendo y dejarás de pagar igualmente.

Os invito a que si nunca habéis hablado de dinero en casa, lo hagáis, que os deis cuenta que no pasa nada si compartimos con nuestra pareja o incluso con nuestros hijos que estamos pasando por momentos difíciles, porque además, de verdad, que ya me ha pasado dos veces, que al que se le ocurre una solución interesante es al más pequeño, porque al no tener estrés ni angustia, no tiene limitada su creatividad.

Finalmente os dejo estas dos citas: una de Steve Jobs que dice: «Mis cosas favoritas en la vida no cuestan dinero. Está muy claro que el recurso más valioso que todos tenemos es el tiempo». Vivimos en un mundo en el que el dinero tiene mucho valor y entender como nos relacionamos con él nos va a permitir disfrutar mucho más de la vida antes de que se nos acabe el tiempo.

Y una cita de Dave Ramsey: «Lo que he descubierto de cómo trabajar con las finanzas personales es que la buena noticia es que no es ciencia para cohetes. Las finanzas personales es de aproximadamente 80% de conducta y solo un 20% de conocimiento intelectual».

En Coachbank trabajamos la conducta, ayudamos a dirigir, a ordenar, a gestionar, a modificar la trayectoria financiera, eliminando creencias limitantes sobre las finanzas y damos las herramientas necesarias para conseguir lo que necesitas en cada momento.

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